miércoles, 4 de noviembre de 2020

Louis Vuitton



 Hoy nos adentramos en la verdadera y completa historia del diseñador Louis Vuitton.

Louis produjo su primer baúl con tapa lisa a mediados del siglo XIX sin imaginarse que estaba dando el primer paso en la creación de un camino que tendría a la elegancia y la innovación tecnológica como dos elementos inseparables. 

La historia personal de Vuitton es una de determinación: a los 16 años abandonó Anchay, pueblo cercano a la frontera con Suiza, para recorrer a pie el camino hacia París, trabajando a cambio de comida y alojamiento. 

Al llegar a la capital francesa, inició como aprendiz de Romain Maréchal, quien creaba el equipaje para los huéspedes del Hotel Le Meurice. 

Para 1854, año en el que se independizó de Maréchal, ya se había creado el Segundo imperio, con el que, al mando de Napoleón III, Francia reafirmaba su poder político, económico y militar. La sociedad no era ajena a estos cambios.



En París se abrieron nuevas y amplias avenidas gracias al trabajo de Georges-Eugène Haussmann. Parques y mansiones dieron una cara distinta a los barrios tradicionales y aparecieron boutiques y tiendas departamentales, las cuales apenas se daban abasto para surtir las necesidades de las clases altas quienes sentían el deseo de viajar gracias a la expansión de las


rutas marítimas y ferroviarias. 

A pesar de los avances de la época, el equipaje seguía siendo similar al del siglo anterior: baúles de madera con tapas circulares y con interiores en cuero. 

Esta forma resultaba poco práctica para el transporte masivo, así que para 1858, Vuitton decidió ir contra la corriente y fabricar un modelo que, además de proteger el contenido, podía apilarse fácilmente. El modelo fue perfeccionándose con detalles como una cerradura inviolable. En 1885, se expandió el negocio con un desarrollo en el extranjero, especialmente en Estados Unidos. 



Fue en 1892 cuando Georges Vuitton, tras el fallecimiento de su padre, optó por estampar sus creaciones con las iniciales de su padre, retomando la tradición de los gremios en la Europa medieval, los cuales marcaban algunas piezas con sus iniciales para identificarlas. Así nacío el Monogram LV. 



A pesar de que hoy los monogramas son motivos comunes en las casas de moda, hasta ese momento solo la realeza los utilizaba. Pero fue casi un siglo más tardes cuando Gaston-Louis, el hijo de Georges, crearía el nuevo Monogram a base de algodón y lino.



En 1987, Louis Vuitton SA fusionó con Moët Hennessy para crear el gigante que hoy conocemos, LVMH, que en la actualidad cuenta con más de 70 marcas y sigue dirigido por Bernard Arnault. 

La década de los 2000 marca un nueva era con la llegada a la dirección artística de Marc


Jacobs, quien a lo largo de sus 12 años preservó la identidad de la firma aportando su toque más excéntrico. Le sucedió Nicolas Ghesquière y en 2018 Virgil Abloh, como nuevo director artístico de la colección Hombre.
Los modelos de la firma siguen a día de hoy entre los más deseados: del Capucines al Alma pasando por el emblemático Speedy, Louis Vuitton sigue fascinando...

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